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PERSONAL – Biblioteca de grandes novelas


SEO - 05/05/2011 - 0 comments

Acabo de leer un folletín, Falsa evidencia, de E. Philips Offenheim, Pertenece a la colección  Biblioteca de grandes novelas y me consta que mi padre leyó unos pocos en 1930, luego más a partir de los 60, (debido a su jubilación, claro).
Mi abuela Sabina, era la persona más callada, y discreta que he conocido, especialmente cuando mis padres discutían por algo, callaba o daba la razón al yerno. Nos contaba mi madre, que siempre que las nietas salíamos a la calle nos miraba desde la ventana y decía:” ¡qué majas son! ”  como todas las abuelas, normal.
Yo le pido perdón, porque como siempre estaba tan callada, no me salía hacerle carantoñas como me hacen mis nietas y nietos. Y ahora, con los años, y pensando lo que tenía que haber sufrido al perder al marido y seis hijos de los ocho que tuvo, me digo ¡cómo iba a tener ganas de comunicarse, si debía de tener el corazón destrozado por tantas penas!
 
¿Por qué estaba hablando de mi abuela Sabina? Pues porque leyó muchos libros de esta colección que había en casa, y como tengo un espíritu dado a las “secuencias” que aprendí en un curso de Audiovisuales en Madrid, en las Paulinas, me inclino a unir unos temas con otros (en este caso no son imágenes, sino recuerdos, argumentos, o como queráis. Lo podéis comprobar en las páginas literarias y de San Antonio.
Me está pasando lo que a mi abuela Concha, que empezaba a comentar algo y lo enlazaba con otra cosa y al final le decían: “Pero bueno, acaba de contar lo del principio”.
Lo del principio es la historia de una injusticia sufrida por un militar acusado de cobardía por su hermano. Pues no tengo remedio; aunque lo comente como en broma, al final he llorado. En cambio, con cosas de importancia no lo hago y no es bueno, porque se pasa peor.

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