Pues sí, muchas veces me pierdo, Pienso que puedo andar sola por ahí pastando en los “propios prados” de mi egoísmo, de querer ser comprendida, de querer recibir tanto como doy; de tantas cosas, a veces pequeñas… eso lo veo yo así, porque los demás me dirían que no son tan pequeñas.
Digo que todos somos ovejas perdidas, porque “Quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra” dijo Jesús a los que querían lapidar a la mujer pecadora. Nadie fue capaz de hacerlo, porque nadie se consideraba libre de pecado.
Por eso creo que esta oración abre los oídos para oír y escuchar la voz del pastor y dejarse llevar mansamente, olvidarse del maldito YO.
Si Ase reza con deseos de cumplirla, al menos, nos da la paz a nosotros mismos, ya desde ese deseo y por añadidura a los demás.
Se atribuye a San Francisco de Asís
