La unidad de la Iglesia estuvo en el centro de la reflexión del Papa Francisco en la misa del jueves 21 de mayo. Al releer el pasaje del Evangelio (Jn 17, 20-26) propuesto por la liturgia del día, el Pontífice destacó ante todo cómo «consuela escuchar esta palabra: “No sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos”». Es lo que dijo Jesús al despedirse de los apóstoles. En ese momento Jesús ora al Padre por los discípulos y «ora también por nosotros».
El Papa Francisco hizo notar que «Jesús rezó por nosotros, en ese momento, y lo sigue haciendo». Se lee, en efecto, en el Evangelio: «Padre, ruego por ellos pero también por los muchos otros que vendrán». Un detalle no irrelevante hacia el cual, tal vez, no estamos lo suficientemente atentos. Y sin embargo, reafirmó el Papa, «Jesús rezó por mí» y esto «es precisamente fuente de confianza». Podríamos imaginar a «Jesús ante el Padre, en el cielo», que ruega por nosotros. Y «¿qué ve el Padre? Las llagas», o sea el precio que Jesús «ha pagado por nosotros».