Así en el cambio de las suertes que la parábola describe se esconde el misterio de nuestra salvación, en que Cristo une la pobreza a la misericordia. Queridos hermanos y hermanas, escuchando este Evangelio, todos nosotros, junto a los pobres de la tierra, podemos cantar con María: «Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes; a los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada» (Lc 1, 52-53). (Audiencia general, 18 de mayo de 2016)
PASATIEMPOS RELIGIOSOS – SOPA DE LETRAS FÁCIL del pobre Lázaro
Rosa - 20/03/2025 - 0 comments