PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
día 2 de diciembre
Cierto, reconoció el Papa, «muchos pueden conocer la ciencia, la teología incluso». Pero «si no hacen esta teología de rodillas, es decir, humildemente, como los pequeños, no comprenderán nada». Tal vez «nos dirán muchas cosas pero no comprenderán nada». Porque «sólo esta pobreza es capaz de recibir la revelación que el Padre da a través de Jesús, por medio de Jesús». Y «Jesús viene no como un capitán, un general del ejército, un gobernante poderoso», sino que «viene como un brote», según la imagen de la primera lectura, tomada del libro del profeta Isaías (11, 1-10): «Pero brotará un renuevo del tronco de Jesé». Por lo tanto, «Él es el renuevo, es humilde, es manso, y vino para los humildes, para los mansos, a traer la salvación a los enfermos, a los pobres, a los oprimidos, como Él mismo dice en el cuarto capítulo de san Lucas al visitar la sinagoga de Nazaret». Y Jesús vino precisamente «para los marginados: Él se margina, no considera un valor innegociable ser igual a Dios». En efecto, recordó el Pontífice, «se humilló a sí mismo, se anonadó». Él «se marginó, se humilló» para «darnos el misterio del Padre y el suyo».