Están atravesando el momento más trágico de su vida, explicó Francisco: después de los días de la Pasión, están encerrados en el Cenáculo, asustados y desanimados. El Resucitado se presenta en medio de ellos, y, en primer lugar, les muestra sus llagas (cfr. v. 20): son los signos del sufrimiento y del dolor, podrían suscitar sentimientos de culpa, y, sin embargo, con Jesús se convierten en los canales de la misericordia y del perdón. Así, los discípulos ven y tocan con la mano que con Jesús la vida vence, la muerte y el pecado son derrotados. Y reciben el don de su Espíritu, que les da una vida nueva, de hijos amados, hecha de alegría, amor y esperanza”.
“Yo les pregunto una cosa: ¿ustedes tienen esperanza? Que cada uno se pregunte: ‘¿Cómo va mi esperanza?'”, añadió el Pontífice de manera espontánea.
PASATIEMPOS RELIGIOSOS – CLAVE CIFRADA de Tomás
Rosa - 27/04/2025 - 0 comments