PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
día 19 de noviembre
Al final de la parábola, el Señor describe al siervo emprendedor como “bueno y fiel”, y al siervo temeroso como “malo y perezoso” (vv. 21.23.26). ¿Por qué es Dios tan duro con el siervo miedoso? ¿Qué mal hizo? Su mal fue no haber hecho el bien; pecó por omisión. San Alberto Hurtado dijo una vez: “Es bueno no hacer el mal, pero es malo no hacer el bien”. Este es el pecado de omisión. Podría ser el pecado de toda una vida, porque
se nos ha dado la vida no para enterrarla, sino para hacer algo con ella; no para guardarla para nosotros, sino para entregarla. Quien está con Jesús sabe que guardamos lo que damos; poseemos lo que damos a los demás. El secreto para poseer la vida es darla…