
Ayer cumplí 96 años, rodeada de mis dos hijas y mis dos hijos; dos nietos y dos nietas; dos biznietos y una biznieta.
Fué una celebración preciosa donde todos disfrutamos muchísimo comiendo, hablando, riendo y ¡hasta llorando, emocionados cuando mi nieto mayor, Manuel, se levantó y leyó algo nmuy conmovedor recordando las visicitudes por las que hemos pasado este último año!
¿Cómo no voy a estar dando gracias a Dios por esta famiia que mi marido y yo (q.e.p.d.) hemos formado? No me cansaré nunca de seguirle dando gracias, mañana y noche, al levantarme y al acostarme.
También le sigo dando gracias por poder trabajar todos los días en esta página, porque no olvido todo lo que mi hijo Manolo me ha enseñado para poder hacer esta pequeña catequesis diaria.
Doy gracias a Dios porque siento viva despues de dos operaciones seguidas, una en Ávila y la otra, con gran éxito, gracias a la intervención de mi nieto Lucas y su novia Marina que consiguieron que me operaran en Puerta de Hierro.
Gracias, Dios mío por los cuidados y cariño de mi hija Blanca y Pancho en Ávila, después de mi primera intervención.
Gracias por las visitas de mis hijos, sus mujeres y nietos. Y gracias por estar viviendo ahora con mis hija Rosi y Efrén que me llenan de cuidados y atenciones.
Puedo decir que soy una persona con suerte por haber estado siempre satisfecha con lo que he tenido. Porque mi vida ha sido más familiar que sociable, más del campo que de la ciudad, más de libros que de joyas.
Ahora lo que más deseo es vivir siendo útil en lo que pueda, vivir mi fe con más profundidad, como Dios quiere.