La propuesta cristiana es muy sencilla, pero “tan decisiva y tan bella, y nos da tanta esperanza”. E invitó a preguntarse: “¿Yo soy luz para los demás?, ¿soy sal para los demás, que da sabor a la vida y la defiende de la corrupción? ¿Yo estoy aferrado a Jesucristo, que es el ‘sí’? ¿Yo me siento ungido, sellado?’ ¿Yo sé que tengo esta seguridad que llegará a ser plena en el Cielo, pero que al menos es su ‘anticipo’, ahora, el Espíritu?”.
Señaló también que “se tiene la costumbre de decir esto: ‘Es una persona solar’. Lo que puede ayudarnos a comprender esto. Éste es más que solar, aún. Esto es reflejo del Padre en Jesús, en el que las promesas están todas cumplidas. Éste es el reflejo de la unción del Espíritu que todos nosotros tenemos”