De hecho, existe «la hipocresía de los pecadores, pero la hipocresía de los justos es el temor al
amor de Jesús, el temor de dejarse amar». En esencia, el Pontífice observó: «cuando hacemos
esto, tratamos de manejar la relación con Jesús». Es como si le dijéramos: «Sí, voy a misa pero
tú quédate en la iglesia que yo después me voy a casa». Por lo tanto, remarcó: «Jesús no vuelve
a casa con nosotros: en la familia, en la educación de los niños, en la escuela, en el vecindario…
No, Jesús se queda allí. O bien permanece en el crucifijo o en la imagen, pero aquí».
En conclusión, el Papa renovó a los fieles la propuesta de «un día de examen de conciencia»,
recomendándoles como un «estribillo» espiritual las palabras pronunciadas por el Señor a las
ciudades que no siguieron sus enseñanzas: «“Ay de ti, ay de ti”, porque te di tanto, me di a mí
mismo, te elegí para ser cristiano, para ser cristiana, y prefieres una vida a medias, una vida
superficial: sí, un poco de cristianismo y de agua bendita, pero nada más». De hecho, explicó,
«cuando vivimos esta hipocresía cristiana, lo que hacemos es alejar a Jesús de nuestros
corazones. Fingimos que lo tenemos con nosotros, pero lo hemos echado. Somos cristianos,
orgullosos de ser cristianos, pero vivimos como paganos».
PASATIEMPOS RELIGIOSOS – SOPA DE LETRAS de los “Ay de tí”
Rosa - 03/10/2025 - 0 comments