“pero el engaño es creernos dueños del tiempo: el tiempo no es nuestro, el tiempo es de Dios.” Esto nos dice el Papa y es una gran verdad; que podemos pasar el tiempo haciendo pasatiempos o cosas más importantes, o caridad,o provocar discusiones, pero todos estos momentos en que estamos pueden desaparecer completamente porque ese tiempo de Dios es el que Él nos prepara en un instante inesperado y definitivo.