PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
día 30 de septiembre
No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos». Esta es la clave: no debe ser así entre nosotros. Por tanto, desde el punto de vista del Evangelio, la lucha por el poder en la Iglesia no debe existir. O, si queremos, que sea la lucha por el verdadero poder, es decir, lo que Cristo, con su ejemplo, nos enseñó: el poder del servicio. El poder real es el servicio. Como É lo hizo, que no vino para ser servido, sino para servir. Y su servicio fue realmente un servicio de la cruz: se rebajó a sí mismo, hasta la muerte, y una muerte en la cruz, por nosotros; para servirnos, para salvarnos.
En la Iglesia no hay otro camino a seguir. Para el cristiano avanzar, progresar, significa rebajarse. Si no aprendemos esta regla cristiana, nunca seremos capaces de comprender el verdadero mensaje cristiano sobre el poder. Por tanto, progresar significa estar siempre al servicio. Y en la Iglesia el mayor es aquel que más sirve, el que está más al servicio del necesitado. Esta es la regla. Pero desde ese momento hasta ahora las luchas por el poder no faltan en la Iglesia.