Scroll to top
© 2023, Ganatiempos de Rosa Mac-Mahon by macmahon
Share

EL PAPA AL DÍA hasta el 12 de octubre


Rosa - 13/10/2023 - 0 comments

PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO

12 de octubre

No sé si quizás esto suena mal, pero, la oración, rezar es un poco molestar a Dios para que nos escuche. Pero, el Señor lo dice: como el amigo a medianoche, como la viuda al juez. Es atraer los ojos, atraer el corazón de Dios hacia nosotros… Jesús nos dice: “Pidan”, pero también nos dice: “Llamen a la puerta”, y quien llama a la puerta hace ruido, disturba, da fastidio”. Insistencia hasta el límite del fastidio. Pero también una inquebrantable certidumbre… Además, observamos que la oración tiene estas dos actitudes: es necesaria y es segura… Pensemos si nuestra oración es necesaria y es segura: necesaria, porque decimos la verdad a nosotros mismos, y segura, porque creemos que el Señor puede hacer aquello que le pedimos.

11 de octubre

La primera palabra es Padre; ésta «es la clave de la oración». «Sin decir, sin sentir esta palabra -advirtió el Pontífice- no se puede rezar». Pero «¿a quién rezo? ¿A Dios Omnipotente? Demasiado lejano. Ah, esto yo no lo siento. Ni siquiera Jesús lo sentía. ¿A quién rezo? ¿Al Dios cósmico? Un poco habitual, en estos días, ¿no?… rezar al Dios cósmico, ¿no? Esta modalidad politeísta que llega con esta cultura Light… ¡Tú debes rezar al Padre! Padre es una palabra fuerte. Tú debes rezar al que te ha generado, al que te ha dado la vida. No a todos: a todos es demasiado anónimo. A ti. A mí. Y también al que te acompaña en tu camino: al que conoce toda tu vida. Todo: aquel que es bueno, aquel que no es tan bueno. Conoce todo. Si nosotros no comenzamos la oración con esta palabra, no dicha por los labios, sino dicha de corazón, no podemos rezar en cristiano».

10 de octubre

La palabra de Jesús es la mejor parte, la que María había elegido. Por eso, le da el primer lugar: se detiene y escucha. Lo demás vendrá después. Esto no quita valor al esfuerzo práctico, pero no debe preceder, sino fluir de la escucha de la palabra de Jesús. Debe estar animado por su Espíritu. De lo contrario, se reduce a preocuparse por muchas cosas, se reduce a un activismo estéril… Hermanos y hermanas, aprovechemos este tiempo de vacaciones de verano para detenernos a escuchar a Jesús… Preguntémonos: Cuando empiezo el día, ¿me lanzo de cabeza a las cosas que hay que hacer, o busco primero la inspiración en la Palabra de Dios? A veces empezamos el día automáticamente, nos ponemos a hacer cosas… como las gallinas. No, debemos comenzar el día mirando primero al Señor, tomando su Palabra, brevemente, pero que esta sea la inspiración del día…

9 de octubre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!… Ante esta parábola evangélica, puede ocurrir que culpemos a los demás o que nos culpemos a nosotros mismos, señalando con el dedo a los demás, comparándolos con el sacerdote o el levita, “Aquel, aquel sigue, aquel no para…”, o incluso que nos culpemos a nosotros mismos, contando nuestros propios fallos a la hora de prestar atención al prójimo. Pero me gustaría sugerirles a todos ustedes otro tipo de ejercicio, no uno que encuentre culpables, no. Ciertamente, debemos reconocer cuándo hemos sido indiferentes y nos hemos justificado. Pero no nos quedemos ahí. Debemos reconocerlo, es un error. Pero pidamos al Señor que nos ayude a superar nuestra indiferencia egoísta y a ponernos en camino. Pidámosle que vea y que tenga compasión, esto es una gracia…

8 de octubre

En las comunidades cristianas los corruptos piensan solo al propio grupo: “Bueno, bueno. Es uno de los nuestros”, piensan; pero, en realidad, son ellos para sí mismos… Judas empezó: de pecador avaro terminó en la corrupción. El camino de la autonomía es un camino peligroso: los corruptos son grandes desmemoriados, han olvidado este amor, con el cual el Señor ha plantado la viña, ¡los ha hecho a ellos! Han cortado la relación con este amor. Y ellos se convierten en adoradores de sí mismos. Cuánto daño han causado los corruptos en las comunidades cristianas. Que el Señor nos libre de resbalar en este camino de la corrupción.

7 de octubre

Jesús se alegra y da gracias al Padre porque ha dado a conocer su revelación a los pequeños, en lugar de a los poderosos… En una comunidad cristiana en la que los fieles, los sacerdotes, los obispos no tomen este camino de pequeñez, no habrá futuro, se derrumbará. Lo hemos visto en los grandes proyectos de la historia: Cristianos que buscan imponerse, con la fuerza, con la grandeza, las conquistas… Pero el Reino de Dios brota en lo pequeño, siempre en lo pequeño, la pequeña semilla, la semilla de la vida. Pero la semilla por sí sola no puede hacer nada… El Espíritu elige siempre a los pequeños, porque no puede entrar en los grandes, en los orgullosos, en los autosuficientes…

6 de octubre

Nosotros, cada uno de nosotros, podemos ponernos en el lugar de los habitantes de estas tres ciudades. “Yo, que he recibido tanto del Señor, que he nacido en una sociedad cristiana, que he conocido a Jesucristo, que he conocido la salvación”, yo que he sido educado en la fe. Sin embargo, me resulta tan fácil olvidar a Jesús. Por otra parte, pensamos en las noticias de otras personas que, en cuanto oyeron el anuncio de Jesús, se convirtieron y le siguieron. Pero nos hemos acostumbrado

5 de octubre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! En el Evangelio, leemos que “el Señor designó a setenta y dos discípulos, y los envió delante de él, de dos en dos, a todas las ciudades y lugares adonde él iba a ir” (Lc 10,1). Los discípulos fueron enviados de dos en dos, no individualmente. Desde un punto de vista práctico, ir en misión de dos en dos parece tener más desventajas que ventajas. Existe el riesgo de que los dos no se lleven bien, de que vayan a un ritmo diferente, de que uno se canse o enferme por el camino, obligando al otro a detenerse. En cambio, cuando uno está solo, parece que el viaje sería más rápido y tranquilo. Sin embargo, Jesús no piensa así: no envía personas solas delante de él, sino discípulos que van de dos en dos..

4 de octubre

El Evangelio de hoy nos presenta a tres personas, tres casos de vocación, podríamos decir, que ponen de relieve lo que se exige a quienes quieren seguir a Jesús hasta el final… El valor de estas condiciones impuestas por Jesús, la itinerancia, la prontitud y la decisión, no proviene de una serie de “noes” a las cosas buenas e importantes de la vida. Más bien, hay que hacer hincapié en el objetivo principal: ¡convertirse en discípulo de Cristo! Una elección libre e informada, hecha por amor, para responder a la gracia inestimable de Dios, y no hecha como una forma de promoverse a uno mismo. ¡Es triste! Ay de aquellos que piensan que seguir a Jesús es una forma de promocionarse, es decir, de salir adelante, de sentirse importantes o de adquirir un lugar de prestigio. Jesús quiere que nos apasionemos por Él y por el Evangelio.

3 de octubre

Jesús y sus discípulos se ponen en camino. Un pueblo de samaritanos, al enterarse de que Jesús se dirige a Jerusalén, que era la ciudad de sus adversarios, no le da la bienvenida. Indignados, los apóstoles Santiago y Juan sugieren a Jesús que castigue a aquella gente haciendo llover sobre ellos fuego del cielo. Jesús no solo no acepta esta propuesta, sino que reprende a los dos hermanos. Quieren involucrar a Jesús en su deseo de venganza y él no lo consiente… Es fácil, es instintivo, dejarse vencer por la cólera ante la oposición. Lo difícil, en cambio, es dominarse, haciendo como Jesús que, como dice el Evangelio, “se fue a otra aldea” (v. 56). Esto significa que, cuando encontramos oposición, debemos dirigirnos a hacer el bien en otro lugar, sin recriminarnos. De este modo, Jesús nos ayuda a ser personas serenas, que se alegran del bien realizado y no buscan la aprobación humana…

2 de octubre

El ángel tiene autoridad para guiarnos. Escuchadle. “Escuchad su voz, y no os rebeléis contra él”. Escuchad las inspiraciones, que siempre proceden del Espíritu Santo, pero el ángel las inspira… Pero la presencia y el papel de los ángeles en nuestra vida es aún más importante, porque no solo nos ayudan a caminar bien, sino que también nos muestran nuestro destino. En el Evangelio del día, tomado de san Mateo, el Señor dice: “No despreciéis a uno de estos pequeños”, porque “sus ángeles en el cielo miran siempre el rostro de mi Padre celestial”. En el misterio de la custodia de los ángeles está también la idea de “la contemplación de Dios Padre”, que solo podemos comprender si recibimos esa gracia del Señor…

1 de octubre

Cuando abrimos el corazón en la verdad de nuestros pecados, es el lugar privilegiado del encuentro con Jesucristo.

Reconocer nuestra miseria, reconocer lo que nosotros somos y lo que somos capaces de hacer o hemos hecho es precisamente la puerta que se abre a la caricia de Jesús, al perdón de Jesús, a la Palabra de Jesús «Ve en paz, tu fe te ha salvado», porque has sido valiente y has abierto tu corazón al único que puede salvarte.

Jesús dice a los hipócritas que las prostitutas y los publicanos les precederán en el Reino de los Cielos. “¡Es fuerte esto! Porque los que se sienten pecadores abren su corazón en la confesión de los pecados, al encuentro con Jesús, que ha dado la sangre por nosotros. (Cf.

30 de septiembre

Leemos que, “el Hijo del hombre está a punto de ser entregado en las manos de los hombres”, estas palabras de Jesús hielan a los discípulos que pensaban en un camino triunfal. Palabras que permanecían para ellos tan misteriosas que no comprendían el sentido y tenían miedo de interrogarlo sobre este argumento, para ellos era mejor no hablar, era mejor no entender la verdad que Jesús decía… Tenían miedo de la Cruz, tenían miedo de la Cruz… La Cruz nos da miedo también en la obra de la evangelización, pero está la regla de que el discípulo no es más grande que el Maestro. Está la regla de que no hay redención sin efusión de la sangre, no hay obra apostólica fecunda sin la Cruz

29 de septiembre

Leemos en las Lecturas para el Evangelio de hoy: “los ángeles nos defienden. Defienden al hombre y defienden al Hombre-Dios, al hombre superior, Jesucristo, que es la perfección de la humanidad, el más perfecto”. Por esto la Iglesia honra a los ángeles, porque son los que estarán en la gloria de Dios, están en la gloria de Dios, porque defienden el gran misterio escondido de Dios, es decir, que el Verbo ha venido en la carne… El Señor ha dado esta tarea principalmente a los ángeles: luchar y vencer… Hoy, los invitó a orar a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y a rezar esa oración antigua, pero tan bella, al Arcángel Miguel, para que sigua luchando para defender el misterio más grande de la humanidad, que el Verbo se ha hecho Hombre, ha muerto y resucitado. Este es nuestro tesoro. Que Él siga luchando para custodiarlo.

28 de septiembre

Leyendo el Evangelio vemos que algunos comienzan a tener miedo de este hombre, porque los puede llevar a un conflicto político con los romanos. “¿Quién es este que causa tantos problemas?.” Porque, verdaderamente, Jesús causa problemas… No se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo oso decir: “Pero si tú quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús”. No uno, tantos tendrás. Pero es el camino para conocer a Jesús. No se puede conocer a Jesús en primera clase… A través de las lecturas de hoy, sabemos que no es suficiente conocer a Jesús con la mente: es un paso. Pero a Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús, no lo conoces”…

27 de septiembre

Observamos que las lecturas de hoy, hay un doble camino que Jesús quiere de sus discípulos… Aquí está el deber del discípulo: servir. Un discípulo que no sirve a los demás no es cristiano… Si un discípulo no camina para servir, no sirve para caminar. Si su vida no es para el servicio, no sirve para vivir como cristiano… Está quien dice: “Sí, soy cristiano, estoy en paz, me confieso, voy a misa, cumplo los mandamientos”. Pero, ¿dónde está el servicio a los demás? ¿Dónde está el servicio a Jesús en el enfermo, en el preso, en el hambriento, en el desnudo? Y precisamente esto es lo que Jesús nos dijo que debemos hacer porque Él está allí. He aquí, la segunda palabra clave: el servicio a Cristo en los demás…

26 de  septiembre

Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más, eh. Simple, simple… Tal vez nosotros la hayamos hecho un poco difícil, con tantas explicaciones que nadie entiende, pero la vida cristiana es así: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. He aquí por qué Jesús replica a quien le refería que sus parientes lo estaban buscando: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Y para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús, basta abrir la Biblia, el Evangelio… Debemos abrir el corazón a la Palabra de Dios.

25 de septiembre

Jesús nos habla de la lámpara que no debe colocarse debajo de la cama, sino sobre un candelero. Esto es luz, y el Evangelio de Juan nos dice que el misterio de Dios es luz y que la luz vino al mundo, pero la oscuridad no le dio la bienvenida. Es una luz que no debe ocultarse, sino que sirve para iluminar… Un cristiano es un testigo, un testigo de Jesucristo, la luz de Dios. Y debe colocar esa luz en el candelabro de su vida… Cuando entras en esta luz de Jesús, cuando entras en la amistad de Jesús, cuando dejas que el Espíritu Santo te guíe, tu corazón se vuelve abierto, magnánimo.

24 de septiembre

Con esta parábola, Jesús quiere abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es libre y generoso… Jesús quiere hacernos contemplar la mirada de ese terrateniente: la mirada con la que mira a cada uno de los obreros que buscan trabajo y los llama a ir a su viña. Es una mirada que está llena de atención, de bondad. Es una mirada que llama, que invita a levantarse y comenzar un viaje porque quiere la vida para cada uno de nosotros; quiere una vida plena, comprometida, a salvo del vacío y la inercia. Dios no excluye a nadie y quiere que cada uno de nosotros alcance su plenitud. Este es el amor de nuestro Dios, de nuestro Dios que es Padre.

Hoy 23 de septiembre

Esta parábola, que nos indica el Evangelio, nos habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a los que escuchaban a Jesús hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Cómo la acogemos? Y podríamos preguntarnos: ¿Cómo es nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece: a un camino, a un pedregal, a unas zarzas? Depende de nosotros convertirnos en terreno bueno, sin espinas ni piedras, sino cultivado con atención, para que pueda dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos.

Hoy 22 de septiembre

A través de las lecturas, vemos que es necesario, en efecto, que la mujer no solo sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, una autoridad reconocida, en la sociedad y en la Iglesia… Jesús trató a la mujer de una forma que da una luz potente, que ilumina una senda que conduce lejos, de la cual hemos recorrido solo un trocito… La tierra se colma de armonía y de confianza cuando la alianza entre hombre y mujer se vive bien. Y si el hombre y la mujer la buscan juntos entre ellos y con Dios, sin lugar a dudas la encontrarán. Jesús nos alienta explícitamente a testimoniar esta belleza, que es la imagen de Dios.

Hoy 21 de septiembre

«Siempre un escándalo comienza con esta frase: ‘¿Pero cómo es posible?’«, observa el Papa. «Cuando escuchen esta frase, huele mal» -subraya- y «detrás viene el escándalo».

Se trataba, en resumen, de la «impureza de no seguir la ley». Conocían muy bien «la Doctrina», sabían cómo ir «por el camino del Reino de Dios», conocían «mejor que nadie lo que había que hacer» pero «habían olvidado el primer mandamiento del amor».

Así, «quedaron atrapados en la jaula de los sacrificios» quizás pensando: «Hagamos un sacrificio a Dios», hagamos todo lo que hay que hacer, «así nos salvamos».

En resumen, creían que la salvación venía de ellos mismos, se sentían seguros. «¡No! Nos salva Dios, nos salva Jesucristo«, afirma el Papa.

Hoy 20 de septiembre

En la práctica, desde siempre los hombres encuentran un motivo para desacreditar al predicador… Aceptar la verdad de la Revelación y no al predicador muestra una mentalidad fruto de una vida encerrada en preceptos, compromisos, proyectos revolucionarios y espiritualidad sin carne. Hay cristianos que no bailan cuando el predicador te da una hermosa y alegre noticia, y no lloran cuando el predicador les da una noticia triste, es decir, cristianos que están encerrados, prisioneros, que no son libres. Y el motivo es el miedo a la libertad del Espíritu Santo, que viene a través de la predicación.

19 de septiembre

La pérdida de un hijo o de una hija es como si detuviera el tiempo: se abre un abismo que traga el pasado y también el futuro. La muerte, que se lleva el hijo pequeño o joven, es una bofetada a las promesas, a los dones y sacrificios de amor alegremente entregados a la vida que hemos hecho nacer… Nuestros seres queridos no desaparecieron en la oscuridad de la nada: la esperanza nos asegura que ellos están en las manos buenas y fuertes de Dios. El amor es más fuerte que la muerte… Yo quisiera subrayar la última frase del Evangelio que hemos escuchado. Después que Jesús trae de nuevo a la vida a este joven, hijo de la mamá que era viuda, dice el Evangelio: “Jesús se lo entregó a su madre”. Y esta es nuestra esperanza. Todos nuestros seres queridos que se han ido, todos, el Señor, los restituirá a nosotros y con ellos nos encontraremos juntos y esta esperanza no decepciona.

18 de septiembre

En el Evangelio, hemos visto a un gobernante que reza: este centurión es un gobernante y tenía un problema con un siervo enfermo. Pero hay una frase aquí que llama la atención: “Ama a nuestro pueblo”. Por lo tanto, está el gobernante que ama a un pueblo, incluso siendo extranjero. Y amaba a su siervo: porque amaba, se preocupaba y porque se preocupaba fue a buscar la solución para resolver este problema de la enfermedad. Y acudió a Jesús y rezó… El gobernante que tiene esta conciencia, reza por lo demás, si no reza, se cierra en la propia autorreferencia o en aquella de su partido, en ese círculo del que no puede salir: es un hombre cerrado en sí mismo. Pero cuando ve los problemas reales y tiene esta conciencia de subalterno, un gobernante reza porque tiene la conciencia de que hay otro que tiene más poder que él.

Es muy importante la oración del gobernante, tan importante porque es la oración por el bien común del pueblo que le ha sido confiado.

17 de septiembre

En la parábola encontramos dos actitudes diferentes: La de Dios, representada por el rey que perdona mucho, porque Dios siempre perdona, y la de la persona humana. La actitud divina es la justicia impregnada de misericordia, mientras que la actitud humana se limita a la justicia. Jesús nos exhorta a abrirnos con valentía a la fuerza del perdón, porque en la vida no todo se puede resolver con justicia. Lo sabemos. Es necesario ese amor misericordioso, que está también en la base de la respuesta del Señor a la pregunta de Pedro, que precede a la parábola. La pregunta de Pedro dice así “Señor, si mi hermano peca contra mí, ¿cuántas veces tengo que perdonarle?”. (v. 21). Y Jesús responde: “Te digo que no siete, sino setenta y siete veces” (v. 22). En el lenguaje simbólico de la Biblia, esto significa que estamos llamados a perdonar siempre.

Hoy 16 de septiembre

Jesús nos recuerda que cada árbol se reconoce por su fruto (cf. Lc 6,44), y advierte que “el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón, saca lo que es bueno; y el hombre malo, de su mal tesoro, saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca” (v. 45). Por eso, para poder comunicar en la verdad y en el amor, es necesario purificar el corazón. Solo escuchando y hablando con un corazón puro podemos ver más allá de las apariencias y superar los ruidos confusos que, también en el campo de la información, no nos ayudan a discernir en la complejidad del mundo en que vivimos… El compromiso por una comunicación con el corazón y con los brazos abiertos, no concierne exclusivamente a los profesionales de la información, sino que es responsabilidad de cada uno. Todos estamos llamados a buscar y a decir la verdad, y a hacerlo con caridad.

Hoy 15 de septiembre

María se mantuvo en la más espesa oscuridad, pero se mantuvo. Ella no se fue. María está allí, fielmente presente, cada vez que una vela debe ser mantenida encendida en un lugar de niebla y bruma. Ella ni siquiera sabe la futura resurrección que su Hijo estaba abriendo en ese instante para nosotros, para toda la humanidad: ella está allí por fidelidad al plan de Dios, cuya sierva se proclamó a sí misma el primer día de su vocación, pero también por su instinto de madre que simplemente sufre, cada vez que hay un niño que sufre. El sufrimiento de las madres: todos hemos conocido mujeres fuertes que han enfrentado el sufrimiento de sus hijos.

La encontraremos de nuevo en el primer día de la Iglesia; ella, madre de la esperanza, en medio de esa comunidad de discípulos tan frágiles: uno había negado, muchos habían huido, todos habían tenido miedo (Cf. Hechos 1,14). Ella simplemente se mantuvo al margen… Por esta razón todos la amamos como Madre. No somos huérfanos: tenemos una Madre en el cielo que es la Santa Madre de Dios.

Hoy 14 de septiembre

Jesús se identifica con este símbolo: por amor, el Padre “ha dado” a su Hijo unigénito para que los hombres tengan vida eterna (cf. Jn 3,13-17). Ese inmenso amor del Padre impulsa al Hijo a hacerse hombre, a hacerse siervo y a morir por nosotros en una cruz. Por ese amor, el Padre resucita a su Hijo, dándole el dominio sobre todo el universo. Así lo expresa san Pablo en su himno de la Carta a los Filipenses (cf. 2,6-11). Quien se confía a Jesús crucificado recibe la misericordia de Dios y encuentra la curación del veneno mortal del pecado.

Hoy 13 de septiembre

¿Cómo se hace para llegar a ser un buen cristiano?, la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las bienaventuranzas. En ellas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas… La palabra “dichoso” o “bienaventurado”, pasa a ser sinónimo de “santo”, porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de sí, la verdadera dicha… Las bienaventuranzas de ninguna manera son algo liviano o superficial; al contrario, ya que solo podemos vivirlas si el Espíritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del egoísmo, de la comodidad, del orgullo…

Hoy 12 de septiembre

Jesús nos presenta otro aspecto de la vigilancia: estar preparados para el encuentro último y definitivo con el Señor. Cada uno de nosotros se encontrará, nos encontraremos en ese día del encuentro. Cada uno de nosotros tiene la propia fecha para el encuentro definitivo. Dice el Señor: “Dichosos los siervos que el señor al venir encuentre despiertos… Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos!”… Con estas palabras, el Señor nos recuerda que la vida es un camino hacia la eternidad; por eso, estamos llamados a emplear todos los talentos que tenemos, sin olvidar nunca que “no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro” (Hb 13,14).

Desde esta perspectiva, cada momento se vuelve precioso, así que debemos vivir y actuar en esta tierra teniendo nostalgia del cielo: los pies en la tierra, caminar en la tierra, trabajar en la tierra, hacer el bien en la tierra, y el corazón nostálgico del cielo.

Hoy 11 de septiembre

Jesús les dice a los fariseos: “¿Es lícito curar los sábados, o no?”. La pregunta de Jesús, es una pregunta sencilla, pero, como todos los hipócritas, callaron, no dijeron nada… Esta gente estaba tan apegada a la ley que había olvidado la justicia; tan apegada a la ley que había olvidado el amor. Pero no solo a la ley; estaban apegados a las palabras, a las letras de la ley. Por eso Jesús les reprende reprobando su actitud… Precisamente este modo de vivir, apegados a la ley, les alejaba del amor y de la justicia: cuidaban la ley, descuidaban la justicia; cuidaban la ley, descuidaban el amor… Pero Jesús para esta gente encuentra solamente una palabra: ¡Hipócritas!… Solo el camino que va del amor al conocimiento y al discernimiento, a la realización plena, lleva a la santidad, a la salvación, al encuentro con Jesús.

Hoy 10 de septiembre

Jesús se presenta como algo más respecto a la víspera, y dice: “Yo soy el Señor, el Señor también del sábado”. En otra parte dirá: “el sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado”. La centralidad de Él y también la centralidad del cristiano respecto a muchas cosas. Jesús es el centro, es el Señor. Una definición que no entendemos bien, porque no es fácil de entender. Lo cierto es que Jesús es el Señor en cuanto que es Quien tiene el poder, la gloria, quien tiene la victoria. Es el único Señor… Jesús es el centro que nos regenera y nos funda en la fe. En cambio, los fariseos ponían en el centro de su religiosidad muchos mandamientos. Y Jesús dice de ellos: “Imponen cargas en los hombros de la gente”.

Hoy 9 de septiembre

Jesús nos dijo que no juzgáramos. La corrección fraterna es un signo del amor y de la comunión que deben reinar en la comunidad cristiana; es, más bien, un servicio mutuo que podemos y debemos prestarnos los unos a los otros. Reprender a un hermano es un servicio, y solo es posible y eficaz si cada uno se reconoce pecador y necesitado del perdón del Señor. La misma conciencia que me permite reconocer la falta de otro, incluso antes, me recuerda que yo también me he equivocado y que a menudo me equivoco… Por eso, al comienzo de la Misa, cada vez, somos llamados ante el Señor a reconocernos pecadores, expresando con palabras y gestos un sincero arrepentimiento del corazón. Y decimos: “Ten piedad de mí, Señor. ¡Soy un pecador!

Hoy 8 de septiembre

Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles, sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. Mirándola descubrimos que la misma que alababa a Dios porque “derribó de su trono a los poderosos” y “despidió vacíos a los ricos” (Lc 1,52.53) es la que pone calidez de hogar en nuestra búsqueda de justicia… María es también la que conserva cuidadosamente “todas las cosas meditándolas en su corazón” (Lc 2,19). María sabe reconocer las huellas del Espíritu de Dios en los grandes acontecimientos y también en aquellos que parecen imperceptibles. Es contemplativa del misterio de Dios en el mundo, en la historia y en la vida cotidiana de cada uno y de todos.

Hoy 7 de septiembre

El Evangelio de hoy nos interpela: ¿sabemos confiar verdaderamente en la Palabra del Señor? ¿O nos dejamos desanimar por nuestros fracasos?… Estamos llamados a consolar a quienes se sienten pecadores, indignos ante el Señor, derrotados por sus errores, diciéndoles las mismas palabras de Jesús: “No tengas miedo. La misericordia del Padre es más grande que vuestros pecados. Es más grande, ¡no tengáis miedo!”. Que la Virgen María nos ayude a comprender cada vez mejor que ser discípulos significa poner los pies en las huellas dejadas por el Maestro: son las huellas de la gracia divina que devuelve la vida a todos.

Hoy 6 de septiembre

Tal realidad de la curación de los enfermos por parte de Cristo nos invita a reflexionar sobre el sentido y el valor de la enfermedad… La obra salvífica de Cristo no termina con su persona y en el arco de su vida terrena; prosigue mediante la Iglesia, sacramento del amor y de la ternura de Dios por los hombres… “Pobres y enfermos tendréis siempre con vosotros”, advierte Jesús (cf. Mt 26, 11), y la Iglesia los encuentra continuamente en su camino, considerando a las personas enfermas una vía privilegiada para encontrar a Cristo, acogerlo y servirlo. Curar a un enfermo, acogerlo, servirlo, es servir a Cristo: el enfermo es la carne de Cristo.

Hoy 5 de septiembre

En Jesús la palabra tiene autoridad, Jesús tiene autoridad. Y esto toca el corazón. La enseñanza de Jesús tiene la misma autoridad de Dios que habla; de hecho, con una sola orden libera fácilmente al poseído del maligno y lo cura. ¿Por qué? Porque su palabra obra lo que dice. Porque es el profeta definitivo… Jesús no habla con autoridad humana, sino con autoridad divina, porque tiene el poder de ser el profeta definitivo, es decir, el Hijo de Dios que nos salva, nos sana a todos.

Hoy 4 de septiembre

Para que haya paz en una comunidad, en una familia, en un país, en el mundo, tenemos que empezar a estar con el Señor; porque donde está el Señor no hay envidia,ni hay criminalidad,no hay celos,hay hermandad

Hoy 3 de septiembre

«Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz, y me siga» (v. 24). De este modo Él indica el camino del verdadero discípulo, mostrando dos actitudes. La primera es «renunciar a sí mismos», que no significa un cambio superficial, sino una conversión, una inversión de valores. La otra actitud es la de tomar la cruz”.

“No se trata solo de soportar con paciencia las tribulaciones cotidianas, sino de llevar con fe y responsabilidad esta parte de cansancio y de sufrimiento que la lucha contra el mal conlleva (…) Así el compromiso de “tomar la cruz” se convierte en participación con Cristo en la salvación del mundo (…) La vida de los cristianos es siempre una lucha. La Biblia dice que la vida del creyente es una milicia: luchando contra el espíritu maligno, luchando contra el Mal».

Hoy 2 de septiembre

La espera del regreso del Señor es el tiempo de la acción, estamos en el tiempo de la acción, el tiempo en el que debemos hacer fructificar los dones de Dios, no para nosotros mismos, sino para Él, para la Iglesia, para los demás. El tiempo de buscar, aumentar la bondad en el mundo siempre; y en particular, en este período de crisis, hoy, es importante no replegarnos sobre nosotros mismos, enterrando nuestro propio talento, nuestras riquezas espirituales, intelectuales y materiales, todo lo que el Señor nos ha dado, sino, más bien, abrirnos, ser solidarios, estar atentos a los demás… La vida no se nos da para que la guardemos celosamente para nosotros, sino que se nos da para que la demos a nuestra vez.

Hoy 1 de septiembre

Vemos aquí la parábola de las diez vírgenes, que se inscribe en este contexto de tiempo “inmediato”… Son diez doncellas que esperan la llegada del Esposo… El Esposo es el Señor, y el tiempo de espera de su llegada, es el tiempo que nos da a nosotros, a todos nosotros, antes de su Venida final, con misericordia y paciencia; es un tiempo de vigilancia; un tiempo en el que debemos mantener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad, un tiempo en el que mantener el corazón abierto a la bondad, a la belleza y a la verdad. Es tiempo de vivir de acuerdo con Dios, porque no sabemos ni el día ni la hora del regreso de Cristo. Lo que nos pide es que estemos preparados para el encuentro: preparados para el encuentro, para un encuentro hermoso, el encuentro con Jesús, que significa ser capaces de ver los signos de su presencia, mantener viva nuestra fe con la oración, con los sacramentos, y procurar no dormirnos para no olvidarnos de Dios.

Hoy 31 de agosto

Jesús nos presenta otro aspecto de la vigilancia: estar preparados para el encuentro último y definitivo con el Señor. Cada uno de nosotros se encontrará, nos encontraremos en ese día del encuentro. Cada uno de nosotros tiene la propia fecha para el encuentro definitivo. Dice el Señor: “Dichosos los siervos que el señor al venir encuentre despiertos… Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos!”… Con estas palabras, el Señor nos recuerda que la vida es un camino hacia la eternidad; por eso, estamos llamados a emplear todos los talentos que tenemos, sin olvidar nunca que “no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro” (Hb 13,14).

Desde esta perspectiva, cada momento se vuelve precioso, así que debemos vivir y actuar en esta tierra teniendo nostalgia del cielo: los pies en la tierra, caminar en la tierra, trabajar en la tierra, hacer el bien en la tierra, y el corazón nostálgico del cielo.

Hoy 30 de agosto

Jesús no tolera la hipocresía… Como el Señor no tolera la hipocresía, se refiere a los fariseos como “sepulcros blanqueados”. Sin embargo, esto no pretende ser un insulto, porque es la verdad. La actitud hipócrita proviene del gran mentiroso, el diablo. En efecto, él es el gran hipócrita y los hipócritas son sus herederos. La hipocresía es el lenguaje del mal que entra en nuestro corazón y es sembrado por el demonio… A Jesús le gusta desenmascarar la hipocresía. Sabe que esta misma actitud le llevará a la muerte… El lenguaje hipócrita es común, es algo cotidiano. Sin embargo, la hipocresía siempre mata. La medicina para curar esta actitud es decir la verdad ante Dios. Debemos aprender a señalarnos con el dedo a nosotros mismos… Es un ejercicio espiritual poco común, pero intentémoslo. Que aprendamos a culparnos a nosotros mismos…

hoy 29 de agosto

El Evangelio de hoy describe el martirio de Juan el Bautista. Debemos aprender a dar la vida por los demás, como hizo Juan el Bautista, en contraste con Herodes, a quien Satanás envolvió en corrupción, odio y vanidad… Juan Bautista sabía que tenía que aniquilarse a sí mismo, disminuir constantemente, mientras que Jesús debía crecer. La luz de Juan se consumió lentamente, hasta la oscuridad de aquella celda, solo en la cárcel, donde fue decapitado. De hecho, la vida de los mártires no es fácil de contar: el martirio es un servicio; es un misterio; es un don de vida muy especial y grande… Juan, el más grande hombre nacido de mujer, se dejó así disminuir para dejar su lugar al Mesías. La vida tiene valor solo cuando la damos; cuando la damos en el amor, en la verdad; cuando la damos a los demás, en la vida cotidiana, en la familia.

Hoy 28 de agosto

Hay un grupo que está compuesto por doctores de la ley que miraban a Jesús para ver si lo podían encontrar en algún error, tendiéndole una trampa. Estas personas tienen una actitud que solo los hipócritas suelen usar: están escandalizados. “Pero mira, ¡qué escándalo! ¡No puedes vivir así! Hemos perdido los valores… Ahora todos tienen derecho a ingresar a la iglesia, incluso los divorciados, todos. Pero ¿dónde estamos?”. Y este es el escándalo de los hipócritas… la hipocresía de los “justos”, de los “puros”, de aquellos que se creen salvados por sus propios méritos externos. Pero Jesús les dice a los hipócritas: “sepulcros blanqueados”. Todos hermosos, hermosos cementerios, pero putrefacción y una podredumbre en el interior. Simplemente, así es el alma de los hipócritas.

Hoy 27 de agosto

Construir la Iglesia. Hablamos de piedras: las piedras son sólidas; pero piedras vivas, piedras ungidas por el Espíritu Santo. Edificar la Iglesia, la Esposa de Cristo, sobre la piedra angular que es el Señor mismo. Este es otro tipo de movimiento en nuestras vidas: construir… Podemos caminar todo lo que queramos, podemos construir muchas cosas, pero si no profesamos a Jesucristo, las cosas van mal. Podemos llegar a ser una ONG de caridad, pero no la Iglesia, la Esposa del Señor. Cuando no caminamos, dejamos de movernos. Cuando no construimos sobre las piedras, ¿qué ocurre? Lo mismo que les pasa a los niños en la playa cuando construyen castillos de arena: todo se barre, no hay solidez. Cuando no profesamos a Jesucristo, me viene a la mente el dicho de Léon Bloy: “Quien no reza al Señor, reza al diablo”. Cuando no profesamos a Jesucristo, profesamos la mundanidad del diablo, una mundanidad demoníaca.

Hoy 26 de agosto

Los discípulos de Jesús no debemos buscar títulos de honor, de autoridad o de supremacía. Os digo que personalmente me duele ver a personas que, psicológicamente, viven persiguiendo elogios vanos. Nosotros, discípulos de Jesús, no debemos hacerlo, porque entre nosotros debe haber una actitud sencilla y fraterna. Todos somos hermanos y de ninguna manera debemos abusar de los demás o menospreciarlos. No. Todos somos hermanos.

Hoy 25 de agosto

El amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables y complementarios, dos caras de la misma moneda. No se puede amar a Dios sin amar al prójimo y no se puede amar al prójimo sin amar a Dios. El Papa Benedicto nos regaló un hermoso comentario sobre este tema en su primera Encíclica Deus Caritas Est (nn. 16-18). En efecto, el signo visible que un cristiano puede mostrar para testimoniar su amor a Dios, al mundo y a los demás, a su familia, es el amor que tiene a sus hermanos. El mandamiento del amor a Dios y al prójimo es el primero, no porque figure en primer lugar en la lista de los mandamientos. Jesús no lo coloca en el pináculo, sino en el centro, porque es del corazón de donde todo debe salir y al que todo debe volver y referirse.

Hoy 24 de agosto

El Señor está siempre ahí, amando primero: nos espera, es la sorpresa. Esto es precisamente lo que le sucede a Andrés cuando va a Pedro, a decirle: “Hemos encontrado al Mesías, ¡ven!”. Pedro va, y Jesús lo mira y le dice: “¿Tú eres Simón? Tú serás Pedro”. Le esperaba con una misión. Jesús lo amó primero. Lo mismo sucede cuando Zaqueo, que era pequeño, sube al árbol para ver mejor a Jesús, que pasa, levanta los ojos y le dice: “Zaqueo, baja, quiero ir a cenar a tu casa”. Zaqueo, que quería encontrarse con Jesús, se da cuenta de que Jesús le había estado esperando… Después vemos la historia de Natanael que, un poco escéptico, va a ver al que dicen que es el Mesías. Jesús le dice: “cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Así pues, Dios siempre ama primero… Dios siempre nos espera primero. Antes que a nosotros, siempre… Y Dios es así con nosotros: nos ama primero, siempre.

Hoy 23 de agosto

Este es el mensaje de las Lecturas de hoy: no hay desempleados en el Reino de Dios. Todos están llamados a hacer su parte; y al final habrá una recompensa de la justicia divina para todos, no de la humana, por suerte, sino de la salvación que Jesucristo adquirió para nosotros con su muerte y resurrección… Con esta parábola, Jesús quiere abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es libre y generoso… Jesús quiere hacernos contemplar la mirada de ese terrateniente: la mirada con la que mira a cada uno de los obreros que buscan trabajo y los llama a ir a su viña. Es una mirada que está llena de atención, de bondad. Es una mirada que llama, que invita a levantarse y comenzar un viaje porque quiere la vida para cada uno de nosotros; quiere una vida plena, comprometida, a salvo del vacío y la inercia. Dios no excluye a nadie y quiere que cada uno de nosotros alcance su plenitud. Este es el amor de nuestro Dios, de nuestro Dios que es Padre

Hoy 22 de agosto

María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Así como lloró con el corazón traspasado la muerte de Jesús, ahora se compadece del sufrimiento de los pobres crucificados y de las criaturas de este mundo arrasadas por el poder humano. Ella vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer “vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Ap 12,1). Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado. En su cuerpo glorificado, junto con Cristo resucitado, parte de la creación alcanzó toda la plenitud de su hermosura. Ella no solo guarda en su corazón toda la vida de Jesús, que «conservaba» cuidadosamente (cf Lc 2,19.51), sino que también comprende ahora el sentido de todas las cosas. Por eso podemos pedirle que nos ayude a mirar este mundo con ojos más sabios

Hoy 21 de agosto

Es un proceso pedagógico, con el que Jesús quiere conducir a un lugar exacto; de hecho, ya está claro, por la pregunta de aquel hombre, que no tiene una vida plena; busca más y está inquieto. ¿Qué necesita, pues, para comprender? Dice: “Maestro, todo esto lo he observado desde mi juventud”… Aquel hombre tenía que llegar al borde del abismo, donde tenía que dar un salto decisivo, donde se le presentaba la posibilidad de dejar de vivir para sí mismo, para sus propias obras, para sus propios bienes y, precisamente, porque carecía de una vida plena, dejarlo todo para seguir al Señor. Es evidente que en la invitación final, inmensa, maravillosa, de Jesús, no hay una propuesta de pobreza, sino de riqueza, de la verdadera riqueza: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven y sígueme”.

Pudiendo elegir entre un original y una copia, ¿quién elegiría la copia?
He aquí el desafío: encontrar el original de la vida, no la copia. Jesús no ofrece sucedáneos, sino la verdadera vida, el verdadero amor, la verdadera riqueza.

Hoy 20 de agosto

El Evangelio describe el encuentro entre Jesús y la mujer cananea… Jesús la ignora al principio, pero esta madre insiste; insiste… Ella sigue rogándole, y en ese momento, Jesús la pone a prueba, citando un proverbio. Parece un poco cruel, pero la pone a prueba: “No es justo tomar la comida de los hijos y echársela a los perros” (v. 26). Y enseguida, la mujer, rápida, angustiada, responde: “Sí, Señor, pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos” (v. 27).

Y con estas palabras, aquella madre demuestra que ha percibido la bondad del Dios Altísimo presente en Jesús, que está abierto a cualquiera de las necesidades de sus criaturas. Y esta sabiduría, llena de confianza, toca el corazón de Jesús y provoca palabras de admiración: “¡Mujer, grande es tu fe! Que se haga contigo lo que deseas” (v. 28). ¿Qué tipo de fe es grande? La fe grande es la que trae su propia historia, marcada incluso por heridas, y la trae a los pies del Señor pidiéndole que la cure, que le dé sentido.

Hoy 19 de agosto

En una ocasión Jesús reprendió a sus discípulos porque alejaban a los niños que los padres le llevaban para que los bendijera. Es conmovedora la narración evangélica: “Entonces le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase, pero los discípulos los regañaban… Qué bonita esa confianza de los padres, y esa respuesta de Jesús. ¡Cuánto quisiera que esta página se convirtiera en la historia normal de todos los niños! Es verdad que gracias a Dios los niños con graves dificultades encuentran con mucha frecuencia padres extraordinarios, dispuestos a todo tipo de sacrificios y a toda generosidad. ¡Pero estos padres no deberían ser dejados solos! Deberíamos acompañar su fatiga, pero también ofrecerles momentos de alegría compartida y de alegría sin preocupaciones.

Hoy 18 de agosto

Jesús responde desde la verdad aplastante, desde la verdad contundente, ¡esta es la verdad!, desde la plenitud, siempre. Por lo demás, Jesús nunca negocia la verdad. En cambio, este pequeño grupo de teólogos iluminados negociaba siempre la verdad, reduciéndola a la casuística. A diferencia de Jesús, que no negocia la verdad: esta es la verdad sobre el matrimonio, no existe otra… Sin embargo, Jesús es muy misericordioso, es tan grande que nunca, nunca, nunca cierra la puerta a los pecadores.

Hoy 17 de agosto

No es fácil, perdonar. Porque nuestro corazón egoísta siempre está apegado al odio, a la venganza, al resentimiento. Todos hemos visto familias destruidas por el odio en la familia que se transmite en la familia de una generación a la siguiente. Hermanos que, ante el féretro de uno de los padres, no se saludan porque arrastran viejos rencores. Parece que es más fuerte aferrarse al odio que al amor, y este es precisamente el tesoro, digámoslo así, del diablo. Él siempre se ocupa entre nuestros rencores, entre nuestros odios y los hace crecer, los mantiene ahí para destruir. Destruirlo todo… Hay personas que viven condenando a la gente, hablando mal de la gente, ensuciando constantemente a sus compañeros de trabajo, ensuciando a sus vecinos, a sus familiares, porque no perdonan algo que les han hecho, o no perdonan algo que no les ha gustado… La parábola que nos cuenta Jesús es muy clara: perdonar. Que el Señor nos enseñe esta sabiduría del perdón que no es fácil.

Hoy 16 de agosto

“Jesús nos exhorta a abrirnos valientemente al poder del perdón, porque no todo en la vida se resuelve con la justicia. Lo sabemos. Es necesario ese amor misericordioso, que también es la base de la respuesta del Señor a la pregunta de Pedro que precede a la parábola: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano?’. Y Jesús le respondió: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete’. En el lenguaje simbólico de la Biblia, esto significa que estamos llamados a perdonar siempre”, afirmó el Papa

Hoy 15 de agosto

Cuando María entra en casa y saluda a Isabel, esta le dice: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre” (Lc 1,42)… María acepta la bendición de Isabel y responde con el cántico, un regalo para nosotros, para toda la historia: el Magníficat. Es un canto de alabanza. Podemos definirlo como el “cántico de la esperanza”. Es un himno de alabanza y exultación por las grandes cosas que el Señor ha realizado en ella… ¿Qué significa ese cántico de María? ¿Cuál es su significado? No pretende hacer una crónica del tiempo, no es periodista, sino decirnos algo mucho más importante: que Dios, a través de Ella, ha inaugurado un giro histórico, ha establecido definitivamente un nuevo orden de cosas. Ella, pequeña y humilde, ha sido elevada y, lo celebramos hoy, llevada a la gloria del Cielo, mientras que los poderosos del mundo están destinados a quedarse con las manos vacías…

Hoy 14 de agosto

La Biblia no demoniza el dinero, sino que nos invita a utilizarlo bien, a no ser esclavos de él, a no idolatrarlo. Y no es fácil utilizar bien el dinero… Hoy, como en los tiempos bíblicos, quienes recaudan impuestos corren el riesgo de ser percibidos en la sociedad como un enemigo del que hay que guardarse. Y, por desgracia, una cierta cultura de la sospecha puede extenderse hacia quienes se encargan de hacer cumplir las leyes. Sin embargo, se trata de una tarea fundamental, porque la legalidad protege a todos… Los impuestos suelen percibirse negativamente si no se sabe dónde y cómo se gasta el dinero público. Se corre el riesgo de alimentar la desconfianza y el descontento. Quienes gestionan la riqueza de todos tienen la grave responsabilidad de no enriquecerse…

Hoy 13 de agosto

Esta es una imagen eficaz de la Iglesia: una barca que debe afrontar las tempestades y algunas veces parece estar en la situación de ser arrollada. Lo que la salva no son las cualidades y la valentía de sus hombres, sino la fe, que permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades. La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, con su mano que nos sostiene para apartarnos del peligro. Todos nosotros estamos en esta barca, y aquí nos sentimos seguros a pesar de nuestros límites y nuestras debilidades. Estamos seguros sobre todo cuando sabemos ponernos de rodillas y adorar a Jesús, el único Señor de nuestra vida. A ello nos llama siempre nuestra Madre, la Virgen. A ella nos dirigimos confiados.

Hoy 12 de agosto

La fe, incluso si es pequeña como un grano de mostaza, es capaz de mover montañas (cf. Mt 17,20). Cuantas veces la fuerza de la fe ha permitido pronunciar la palabra perdón en condiciones humanamente imposibles. Personas que han padecido violencias o abusos en sí mismas o en sus seres queridos o en sus bienes. Solo la fuerza de Dios, la misericordia, puede curar ciertas heridas. Y donde se responde a la violencia, con el perdón, allí también el amor que derrota toda forma de mal, puede conquistar el corazón de quien se ha equivocado. Y así, entre las víctimas y entre los culpables, Dios suscita auténticos testimonios y obreros de la misericordia.

Hoy 11 de agosto

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino”.

Hoy 10 de agosto

Asumir un estilo de vida cristiano significa, pues, tomar la cruz con Jesús e ir adelante. Cristo mismo nos mostró este estilo negándose a sí mismo. Él, aun siendo igual a Dios, no se glorió de ello, no lo consideró un bien irrenunciable, sino que se humilló a sí mismo y se hizo siervo por todos nosotros. Este es el estilo de vida que nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este camino que lleva a negarse a sí mismo está hecho para dar vida; es lo contrario del camino del egoísmo, es decir, el que lleva a sentir apego a todos los bienes solo para sí. En cambio, este es un camino abierto a los demás, porque es el mismo que recorrió Jesús. Por lo tanto, es un camino de negación de sí para dar vida. El estilo cristiano está precisamente en este estilo de humildad, de docilidad, de mansedumbre. Quien quiera salvar su vida, la perderá. En el Evangelio, Jesús repite esta idea. Recordad cuando habla del grano de trigo: si esta semilla no muere, no puede dar fruto (cf. Jn 12, 24).

Hoy 9 de agosto

En vuestra vida cristiana, encontraréis muchas ocasiones que os tentarán, como a los discípulos del Evangelio de hoy, a apartar al forastero, al necesitado, al pobre y al de corazón roto. Son sobre todo estas personas las que repiten el grito de la mujer del Evangelio: “¡Señor, ayúdame!”. La súplica de la mujer cananea es el grito de todos los que buscan el amor, la acogida y la amistad de Cristo. Es el grito de tantas personas en nuestras ciudades anónimas, el grito de tantos de vuestros propios contemporáneos, y el grito de todos aquellos mártires que aún hoy sufren persecución y muerte por el nombre de Jesús: “¡Señor, ayúdame!” A menudo es un grito que surge también de nuestros propios corazones: “¡Señor, ayúdame!”..

Hoy 8 de agosto

La barca de nuestra vida a menudo está sacudida por la tempestad y azotada por el viento. Incluso cuando las aguas están tranquilas, pronto se agitan. Cuando nos vemos envueltos en esas tormentas, parece que son nuestro único problema. Pero el problema no es la tormenta momentánea, sino cómo navegamos por la vida. El secreto de navegar bien es invitar a Jesús a bordo. Hay que entregarle el timón de la vida, para que él dirija la ruta. Solo Él da vida en la muerte y esperanza en el sufrimiento; solo Él cura nuestro corazón con su perdón y nos libera del miedo infundiendo confianza.

Hoy 7 de agosto

Queridos hermanos y hermanas Buenos días, el Evangelio de hoy nos presenta el milagro de la multiplicación de los panes y los peces… Jesús nos enseña a anteponer las necesidades de los pobres a las nuestras. Nuestras necesidades, aunque sean legítimas, no son tan urgentes como las de los pobres, que carecen de lo básico para vivir. A menudo hablamos de los pobres. Pero cuando hablamos de los pobres, ¿nos damos cuenta de que este hombre o esta mujer o esos niños carecen de lo estrictamente necesario para vivir? Que no tienen comida, que no tienen ropa, que no pueden pagar la medicina… También que los niños no tienen medios para ir a la escuela. Que nuestras necesidades, aunque legítimas, no son tan urgentes como las de los pobres que carecen de lo básico para vivir.

Hoy 6 de agosto

Hermanos y hermanas, este Evangelio traza un camino también para nosotros. Nos enseña lo importante que es permanecer con Jesús, incluso cuando no es fácil comprender todo lo que dice y hace por nosotros. En efecto, permaneciendo con Él aprendemos a reconocer en su rostro la belleza luminosa del amor que nos da, incluso cuando lleva las marcas de la cruz. Y es en su escuela donde aprendemos a ver la misma belleza en los rostros de las personas que caminan a nuestro lado cada día: familiares, amigos, compañeros que nos cuidan de las formas más variadas… ¡Cuántos rostros luminosos, cuántas sonrisas, cuántas arrugas, cuántas lágrimas y cicatrices revelan el amor a nuestro alrededor! Aprendamos a reconocerlos y a llenar nuestro corazón de ellos. Y luego pongámonos en camino para llevar también a los demás la luz que hemos recibido, mediante actos concretos de amor (cf. 1 Jn 3, 18),

Hoy 5 de agosto

El evangelista narra el fin de Juan Bautista, el hombre más grande nacido de mujer, como dice la fórmula de canonización. Y nacido de mujer, el santo más grande: así Jesús lo canonizó… Pero Juan acaba en la cárcel, decapitado. Y la única frase del pasaje evangélico de hoy parece tener además una nota de resignación: “los discípulos de Juan, al enterarse del hecho, fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro”. Es así que acaba el hombre más grande nacido de mujer: un gran profeta, el último de los profetas, el único a quien se le permitió ver la esperanza de Israel… Así fue la vida de Juan: disminuir, disminuir, disminuir y acabar de esta manera tan prosaica, en el anonimato. Y así, Juan fue alguien grande que no buscó su propia gloria, sino la de Dios.

Hoy 4 de agosto

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! El Evangelio nos habla de la incredulidad de los paisanos de Jesús… Detengámonos en la actitud de los paisanos de Jesús. Podemos decir que ellos conocen a Jesús, pero no lo reconocen. Hay diferencia entre conocer y reconocer. De hecho, esta diferencia nos hace entender que podemos conocer varias cosas de una persona, hacernos una idea, fiarnos de lo que dicen los demás, quizá de vez en cuando verla por el barrio, pero todo esto no basta… Es un riesgo que todos corremos: pensamos que sabemos mucho de una persona, y lo peor es que la etiquetamos y la encerramos en nuestros prejuicios. De la misma manera, los paisanos de Jesús lo conocen desde hace treinta años y ¡piensan que lo saben todo!

Hoy 3 de agosto

Hay que estar atentos para cuando llegue el Señor a pedirnos cuenta de nuestra administración. Es preciso tenerlo todo en orden para acertar en el destino definitivo de la vida. En este sentido, es como se nos avisa que estemos bien dispuestos: Estemos alerta para que la muerte nos sorprenda preparados y así evitar el fracaso definitivo de la vida. Estemos alerta para acumular méritos para entrar en el Reino de la vida. Estemos alerta y bien despiertos para recibir la llamada definitiva. Estemos alerta y procuremos tener las cuentas claras de nuestra vida interior y presentarnos con la conciencia limpia ante nuestro Dios…

Hoy 2 de agosto

En aquel tiempo, Jesús dijo a las gentes: “El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró”.

Hoy 1 de agosto

El adversario tiene un nombre: es el diablo, el opositor de Dios por antonomasia. Su intención es obstaculizar la obra de salvación, para que el Reino de Dios sea obstaculizado por trabajadores injustos, sembradores de escándalos. De hecho, la buena semilla y la cizaña no representan el bien y el mal de forma abstracta, sino a nosotros los seres humanos, que podemos seguir a Dios o al diablo. Muchas veces, hemos escuchado que una familia que estaba en paz, después han comenzado las guerras, las envidias. Un barrio que estaba en paz, más tarde han empezado cosas feas? Y nosotros estamos acostumbrados a decir: “Alguien ha venido ahí a sembrar cizaña”, o “esta persona de la familia, con los chismes, siembra cizaña”. Siempre es sembrar el mal lo que destruye. Y esto lo hace siempre el diablo o nuestra tentación: cuando caemos en la tentación de chismorrear para destruir a los otros.

Hoy 31 de julio

Jesús hablaba en un modo fácil de entender, hablaba con imágenes de la realidad, de la vida cotidiana… Hoy Jesús compara el Reino de Dios, esto es, su presencia que habita el corazón de las cosas y del mundo, con el grano de mostaza, la semilla más pequeña que hay: es pequeñísima. Sin embargo, arrojada a la tierra, crece hasta convertirse en el árbol más grande… Así hace Dios. A veces, el fragor del mundo y las muchas actividades que llenan nuestras jornadas nos impiden detenernos y vislumbrar cómo el Señor conduce la historia. Y, sin embargo, asegura el Evangelio, Dios está obrando, como una pequeña semilla buena que silenciosa y lentamente germina. Y, poco a poco, se convierte en un árbol frondoso que da vida y reparo a todos. También la semilla de nuestras buenas obras puede parecer poca cosa; más todo lo que es bueno pertenece a Dios y, por tanto, humilde y lentamente, da fruto. El bien, recordémoslo, crece siempre de modo humilde, de modo escondido, a menudo invisible.

Hoy 30 de julio

La reacción de quien encuentra la perla o el tesoro es prácticamente la misma: el hombre y el mercader lo venden todo para comprar lo que ahora les es más querido. Con estos dos símiles, Jesús nos propone implicarnos en la construcción del Reino de los cielos, presentándonos una característica esencial de la vida cristiana, de la vida del Reino de los cielos: los que se comprometen plenamente con el Reino son los que están dispuestos a jugárselo todo, los que son valientes. En efecto, tanto el hombre como el mercader de estas dos parábolas venden todo lo que tienen, renunciando así a su seguridad material. De ello se desprende que la construcción del Reino requiere no solo la gracia de Dios, sino también la voluntad activa de la humanidad.

Hoy 29 de julio

Como Jesús mismo explica a sus discípulos, este sembrador representa al Padre, que esparce abundantemente la semilla de su Palabra. La semilla, sin embargo, se encuentra a menudo con la aridez de nuestro corazón, e incluso cuando es acogida corre el riesgo de permanecer estéril. Con el don de fortaleza, en cambio, el Espíritu Santo libera el terreno de nuestro corazón, lo libera de la tibieza, de las incertidumbres y de todos los temores que pueden frenarlo, de modo que la Palabra del Señor se ponga en práctica, de manera auténtica y gozosa. Es una gran ayuda, este don de fortaleza, nos da fuerza y nos libera también de muchos impedimentos.

Hoy 28 de julio

Como Jesús mismo explica a sus discípulos, este sembrador representa al Padre, que esparce abundantemente la semilla de su Palabra. La semilla, sin embargo, se encuentra a menudo con la aridez de nuestro corazón, e incluso cuando es acogida corre el riesgo de permanecer estéril. Con el don de fortaleza, en cambio, el Espíritu Santo libera el terreno de nuestro corazón, lo libera de la tibieza, de las incertidumbres y de todos los temores que pueden frenarlo, de modo que la Palabra del Señor se ponga en práctica, de manera auténtica y gozosa. Es una gran ayuda, este don de fortaleza, nos da fuerza y nos libera también de muchos impedimentos.

Hoy 27 de julio

En una de sus Bienaventuranzas, Jesús dice: “Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios”. Esta bienaventuranza se refiere a quienes tienen un corazón sencillo, puro, sin suciedad, porque un corazón que sabe amar no deja entrar en su vida, algo que atente contra ese amor, algo que lo debilite o lo ponga en riesgo. En la Biblia, el corazón son nuestras intenciones verdaderas, lo que realmente buscamos y deseamos, más allá de lo que aparentamos: “El hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón” (1 S 16,7). Él busca hablarnos en el corazón y allí desea escribir su Ley. En definitiva, quiere darnos un corazón nuevo. Lo que más hay que cuidar es el corazón. Nada manchado por la falsedad tiene un valor real para el Señor… El Padre, que ve en lo secreto, reconoce lo que no es limpio, es decir, lo que no es sincero, sino solo cáscara y apariencia, así como el Hijo sabe también “lo que hay dentro de cada hombre”. (Jn 2,25).

Hoy 26 de julio

Hermanos, hermanas, la Palabra divina no nos invita a separar, a cerrarnos, a pensar que podemos hacerlo solos, sino a crecer juntos. Escuchémonos, dialoguemos, sostengámonos recíprocamente. No olvidemos a los abuelos y a los ancianos. Muchas veces, gracias a una caricia suya hemos vuelto a levantarnos, hemos reanudado el camino, nos henos sentido amados, sanados por dentro. Ellos se han sacrificado por nosotros y nosotros no podemos sacarlos de la agenda de nuestras prioridades. Crezcamos juntos, vayamos adelante juntos. El Señor bendiga nuestro camino.

Hoy 24 de julio

Cristo, por amor, se entregó hasta el final para salvarte. Sus brazos abiertos en la Cruz son el signo más precioso de un amigo capaz de llegar hasta el extremo: “Él, que amó a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Jn 13,1). San Pablo decía que él vivía confiado en ese amor que lo entregó todo: “Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Ga 2,20). Ese Cristo que nos salvó en la Cruz de nuestros pecados, con ese mismo poder de su entrega total, sigue salvándonos y rescatándonos hoy. Mira su Cruz, aférrate a Él, déjate salvar, porque quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Y si pecas y te alejas, Él vuelve a levantarte con el poder de su Cruz.

Día 23 de julio

En esta parábola puede leerse una forma de ver la historia. Junto a Dios, el dueño del campo, que solo y siempre siembra buena semilla, hay un adversario, que siembra cizaña para impedir el crecimiento del trigo… El adversario tiene un nombre. El adversario al que se refiere Jesús tiene un nombre: es el diablo, el adversario por excelencia de Dios. La intención del demonio es obstaculizar la obra de la salvación, impedir el Reino de Dios mediante obreros malvados, sembradores de escándalo. En realidad, la buena semilla y la cizaña no representan el bien y el mal en abstracto, no; sino a nosotros, los seres humanos, que podemos seguir a Dios o al diablo. Muchas veces hemos oído que una familia pacífica empieza a estar en guerra, o envidiosa… un barrio que era pacífico, luego empiezan a pasar cosas desagradables… Y estamos acostumbrados a decir: “Eh, alguien fue y sembró cizaña allí”, o “esa persona de la familia sembró cizaña chismorreando”. Siempre se destruye sembrando el mal. Siempre es el diablo quien lo hace o nuestras propias tentaciones: cuando caemos en la tentación de cotillear para destruir a los demás.

Día 22 de julio

En torno a Jesús hay muchas personas que buscan a Dios; pero la realidad más prodigiosa es que, mucho antes, está sobre todo Dios que se preocupa por nuestra vida, que la quiere revivir, y para hacer esto nos llama por nuestro nombre, reconociendo el rostro personal de cada uno. Cada hombre es una historia de amor que Dios escribe en esta tierra. Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno de nosotros Dios nos llama por el propio nombre: nos conoce por el nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros.

Día 21 de julio

Nosotros cristianos vamos a misa el domingo para encontrar al Señor resucitado… La gran efusión del Espíritu Santo en Pentecostés sucede en domingo, el quincuagésimo día después de la resurrección de Jesús. Por estas razones, el domingo es un día santo para nosotros, santificado por la celebración eucarística, presencia viva del Señor entre nosotros y para nosotros. ¡Es la misa, por lo tanto, lo que hace el domingo cristiano! El domingo cristiano gira en torno a la misa… La abstención dominical del trabajo no existía en los primeros siglos: es una aportación específica del cristianismo. Por tradición bíblica los judíos reposan el sábado, mientras que en la sociedad romana no estaba previsto un día semanal de abstención de los trabajos serviles. Fue el sentido cristiano de vivir como hijos y no como esclavos, animado por la eucaristía, el que hizo del domingo, casi universalmente, el día de descanso

Día 20 de julio

Jesús dice: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso… Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (vv. 28-29). La invitación del Señor es sorprendente: llama para que le sigan a personas sencillas y sobrecargadas por una vida difícil, llama para que le sigan a personas que tienen tantas necesidades y les prometen que en Él encontrarán descanso y alivio… Él se dirige a los humildes, a los pequeños, a los pobres, a los necesitados, porque Él mismo se hizo pequeño y humilde. Comprende a los pobres y los que sufren porque Él mismo es pobre y conoce el dolor.

Día 19 de julio

Para entender el amor de Dios es necesaria esta pequeñez de corazón.Jesús los dice claramente: si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos.He aquí entonces el camino justo:hacdrse pequeños, porque solamente en esa  pequeñez, en ese abajarse, se puede recibir el amor de Dios.

Día 18 de julio

«Señor, sálvame, Señor, enséñame tu camino, oh Señor acaríciame, Señor, dame un poco de alegría». Este es un grito que pide ayuda. Esto nos espera a nosotros: pedir ser liberados del egoísmo, del pecado, de las cadenas de la esclavitud. Este grito es importante, es la oración, es consciente de lo que aún está oprimido y no liberado en nosotros. Hay muchas cosas que no están liberadas en nuestra alma. «Sálvame, ayúdame, libérame». Esta es una hermosa oración para el Señor. Dios espera ese grito porque puede y quiere romper nuestras cadenas; Dios no nos ha llamado a la vida para permanecer oprimidos, sino para ser libres y vivir en el agradecimiento, la obediencia a la alegría que nos ha dado tanto, infinitamente más de lo que podemos darle a Él. Es hermoso esto. ¡Que Dios sea siempre bendecido por todo lo que ha hecho, hace y hará por nosotros!

Día 17 de julio

No lo olvidemos nunca: la fe no puede reducirse a un edulcorante para hacer la vida más apetecible. Jesús es signo de contradicción. Vino a traer la luz a las tinieblas, a desenmascararlas y a obligarlas a someterse a Él. Por eso, las tinieblas siempre luchan contra él. Los que aceptan a Cristo en sus vidas resucitarán; los que lo rechazan permanecen en las tinieblas, para su propia ruina. Jesús dijo a sus discípulos que no había venido a traer la paz, sino una espada (cf. Mt 10,34): en efecto, su palabra, como una espada de dos filos, atraviesa nuestra vida, separando la luz de las tinieblas y exigiendo una decisión. Su palabra nos exige: «¡Elegid!»

Día 24 de mayo

Jesús dice: «que sean uno, como nosotros somos uno» (Jn 17,11). De este amor eterno entre el Padre y el Hijo, derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo (cf. Rm 5,5), toman fuerza nuestra misión y nuestra comunión fraterna; este amor es la fuente siempre fluyente de nuestra alegría al seguir al Señor por el camino de su pobreza, su virginidad y su obediencia, y este mismo amor nos llama a cultivar la oración contemplativa… Permanecer en Dios y en su amor, y así proclamar con nuestras palabras y nuestras vidas la resurrección de Jesús, vivir en unidad unos con otros y con caridad hacia todos.

Día 23 de mayo

Jesús ruega por nosotros. Un hecho que podría parecer un poco extraño, porque nosotros pensamos que es justo rezar a Jesús y Jesús nos da la gracia. Pero Jesús reza por nosotros. Jesús que ora, Jesús el hombre-Dios que reza. Y reza por nosotros: ruega por mí, ruega por ti y por cada uno de nosotros. En realidad, Jesús ya lo había dicho claramente a Pedro, asegurándole que rezaba para que su fe no decaiga… En este discurso de despedida, Jesús ruega por todos los discípulos que vendrán y que creerán en Él… ¿Y cómo ruega hoy Jesús?: amando. Pero hay una cosa que Jesús hace hoy, estoy seguro de que lo hace: muestra al Padre sus llagas.
Y Jesús con sus llagas ruega por nosotros. Como si dijese: «Padre, este es el precio. Ayúdales, protégelos, son tus hijos a quienes yo he salvado».

Día 22 de mayo

Jesús nos alienta a ser valientes: «Yo he vencido al mundo». Y Él está precisamente por encima de las tribulaciones, Él nos ayuda a seguir adelante. Significativas, al respecto, las palabras que Jesús elige para explicar «la parábola del sembrador»: cuando habla de la semilla que cae en terreno pedregoso, dice: «es como una persona que recibe la Palabra con alegría y luego en el momento de la tribulación no se siente capaz, se desalienta y desanima»… Un cristiano puede llevar adelante las tribulaciones y también las persecuciones confiándose al Señor: solamente Él es capaz de darnos la fuerza, de darnos la perseverancia en la fe, de darnos la esperanza.

Día 21 de mayo

Jesús parte, sube al Cielo, es decir, vuelve al Padre de quien había sido enviado al mundo. Ha terminado su obra, por tanto, vuelve al Padre. Pero esto no significa una separación, pues permanece para siempre con nosotros, de un modo nuevo. Con su ascensión, el Señor resucitado atrae la mirada de los Apóstoles, y la nuestra, hacia las alturas del Cielo, para mostrarnos que el final de nuestro camino es el Padre. Él mismo dijo que iría a prepararnos un lugar en el Cielo. Sin embargo, Jesús sigue presente y activo en los asuntos de la historia humana mediante el poder y los dones de su Espíritu; está al lado de cada uno de nosotros: aunque no lo veamos con nuestros ojos, ¡Él está ahí! Nos acompaña, nos guía, nos toma de la mano y nos levanta cuando caemos.

Día 20 de mayo

Hay un camino que Jesús quiere que recorramos en la oración. «Todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre» (Jn 16,23-28). Jesús es desafiantemente claro. En estas palabras hay algo nuevo: «en mi nombre».
¿Qué significa «en mi nombre»? Es un elemento nuevo que Jesús revela en la Ascensión. Jesús, al subir al Padre, dejó la puerta abierta. No porque se haya olvidado de cerrarla, sino porque él mismo es la puerta. Es él, nuestro intercesor; por eso dice: «en mi nombre». En nuestras oraciones pidamos al Padre en nombre de Jesús: «¡Mira a tu Hijo y haz esto por mí!».

Día 19 de mayo

Los profetas anunciaban el tiempo de Jesús, que nosotros estamos viviendo, como una revelación de la alegría: «Gritad jubilosos» (Isaías 12,6). «Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén» (Is 40,9). «Romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados» (Is 49,13). «¡Salta de gozo, Sión; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador» (Za 9,9). Y no olvidemos la exhortación de Nehemías: «¡No se pongan tristes; el gozo del Señor es su fuerza!» (8,10)… María, que supo descubrir la novedad que Jesús traía, cantaba: «Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador» (Lc 1,47) y el mismo Jesús «se llenó de alegría en el Espíritu Santo» (Lc 10,21). Cuando él pasaba «toda la gente se alegraba» (Lc 13,17)..

Día 18 de mayo

Nuestra alegría cristiana bebe de la fuente de su corazón rebosante. Él pomete a los discípulos: «Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertiráe: «Volveré a verlos, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os podrá quitar vuestra alegría» (Jn 16,22). Después ellos, al verlo resucitado, «se alegraron» (Jn 20,20). El libro de los Hechos de los Apóstoles
cuenta que en la primera comunidad «tomaban el alimento con alegría» (2,46). Por donde los discípulos pasaban, había «una gran alegría» (8,8), y ellos, en medio de la persecución, «se llenaban de gozo» (13,52)
Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta, pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias

Día 17 de mayo

¿Qué hace el Espíritu Santo? Nos ama. ¡Él nos da amor! Todos los hijos juntos: el Padre lo crea todo, crea el mundo; Jesús nos salva; ¿y el Espíritu Santo? ¡Nos ama! Y esto es la vida cristiana: hablar con el Padre, hablar con el Hijo y hablar con el Espíritu Santo. Jesús nos ha salvado, pero también camina a nuestro lado en la vida. ¿Es esto verdad? ¿Y cómo camina? ¿Qué hace cuando camina a nuestro lado en la vida? Esto es difícil. Quien lo sepa, gana el Derby. ¿Qué hace Jesús cuando camina con nosotros? ¡Más fuerte! Primero: nos ayuda. Nos guía. Muy bien. Camina con nosotros, nos ayuda, nos guía y nos enseña a caminar.

Día 16 de mayo

Jesús nos da una verdadera catequesis sobre el Espíritu Santo, nos explica quién es. Los discípulos se entristecen al saber que su maestro pronto les dejará y Jesús les reprende por ello, señalándoles que, aunque «la tristeza ha llenado vuestros corazones, (…) es mejor para vosotros que yo me vaya»… Para contrarrestar la tristeza, pedimos al Señor que mantenga en nosotros la juventud renovada del espíritu. Es el Espíritu Santo, que hace que sigamos siendo renovados y jóvenes en nuestra fe… Un gran Santo dijo: «un Santo es un triste, es un triste Santo». Entonces, un cristiano triste, es un triste cristiano: no es correcto. El Espíritu Santo es quien nos hace capaces de llevar nuestras cruces…

Día 15 de mayo

Jesús dice: «cuando venga el Abogado, a quien yo les enviaré desde mi Padre» (Jn 15,26). Con estas palabras Jesús promete a los discípulos el Espíritu Santo, el don definitivo, el don de los dones… El Espíritu Santo, el amor de Dios, actúa así: entra hasta el fondo del alma, pues como Espíritu obra en nuestro espíritu. Visita lo más íntimo del corazón como dulce huésped del alma. Es la ternura misma de Dios, que no nos deja solos; porque estar con quien está solo es ya consolar… Hermana, hermano, si adviertes la oscuridad de la soledad, si llevas dentro un peso que sofoca la esperanza, si tienes en el corazón una herida que quema, si no encuentras una salida, ábrete al Espíritu Santo…

Día 14 de mayo

Jesús promete: «Yo rogaré al Padre, y él les dará otro Abogado»… «Yo me voy», dice Jesús, «pero vendrá otro y les enseñará el acceso al Padre. Les recordará el acceso al Padre». El Espíritu Santo no viene para «hacer clientes propios»; viene para señalar el acce
so al Padre, para recordar el acceso al Padre, lo que Jesús ha abierto, lo que Jesús ha mostrado. No existe una espiritualidad solo del Hijo, solo del Espíritu Santo: el centro es el Padre. El Hijo es el enviado del Padre y regresa al Padre. El Espíritu Santo es enviado por el Padre para recordar y enseñar el acceso al Padre… Pidamos al Espíritu Santo que nos recuerde siempre, siempre, este acceso al Padre.

Día 13 de mayo

Jesús dice: «si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí» (v. 18). Claramente, habla del odio que el mundo ha tenido contra Jesús y tendrá contra nosotros… ¿Qué es esta mundanidad, capaz de odiar, de destruir a Jesús y sus discípulos?… Nos hará bien reflexionar sobre cómo es el espíritu del mundo, qué es. Es una propuesta de vida, la mundanidad… La mundanidad es una cultura; es una cultura de lo efímero, una cultura de la apariencia, del maquillaje… es una cultura sin lealtad, no tiene raíces… Pidamos al Espíritu Santo… la gracia de discernir qué es mundanidad y qué es Evangelio, y de ndejarse engañar, porque el mundo nos odia, el mundo ha odiado a Jesús y Jesús ha rezado para que el Padre nos defendiera del espíritu del mundo

Día 12 de mayo

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros».

Día 11 de mayo

Jesús nos invita a permanecer en su amor para que «su alegría esté en nosotros y nuestra alegría sea plena». Permanecer en el amor de Jesús… Nos preguntamos: ¿cuál es este amor en el que Jesús nos dice que permanezcamos para tener su alegría? ¿Cuál es este amor? Es el amor que tiene origen en el Padre, porque «Dios es amor» (1 Jn 4,8). Este amor de Dios, del Padre, fluye como un río en el Hijo Jesús, y a través de Él llega a nosotros, sus criaturas… Y además, podemos preguntarnos: ¿qué hemos de hacer para permanecer en este amor? Dice Jesús: «Si cumplís mis mandamientos, permaneceréis en mi amor» (v. 10)…

Día 10 de mayo

Uno sabe bien que su vida dará frutos, pero sin pretender saber cómo, ni dónde, ni cuándo… A veces nos parece que nuestra tarea no ha logrado ningún resultado, pero la misión no es un negocio ni un proyecto empresarial… no es un espectáculo para contar cuánta gente asistió gracias a nuestra propaganda; es algo mucho más profundo, que escapa a toda medida. Quizás el Señor toma nuestra entrega para derramar bendiciones en otro lugar del mundo donde nosotros nunca iremos. El Espíritu Santo obra como quiere, cuando quiere y donde quiere; nosotros nos entregamos, pero sin pretender ver resultados llamativos. Solo sabemos que nuestra entrega es necesaria.

Related posts