PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
Día 11 de enero
“Señor, si quieres, puedes limpiarme”… Jesús, movido a compasión, extendió la mano, lo tocó y le dijo: “Sí quiero. Queda limpio”. (Mc 1,40-41). ¡La compasión de Jesús! ¡Esa compasión que le hizo acercarse a toda persona que sufría! Jesús no se contiene, sino que se involucra en el dolor y la necesidad de la gente… por la sencilla razón de que sabe y quiere mostrar compasión, porque tiene un corazón que no se avergüenza de tener “compasión”… La compasión lleva a Jesús a la acción concreta: ¡reinstaura a los marginados!.. Jesús quiso curar al leproso. Quiso tocarlo y devolverlo a la comunidad sin dejarse “encerrar” por los prejuicios, la conformidad con la mentalidad imperante o la preocupación por contagiarse… Para Jesús, lo que importa por encima de todo es tender la mano para salvar a los alejados, curar las heridas de los enfermos, ¡restaurar a todos en la familia de Dios!…