PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
Día 27 de diciembre
La mañana de Pascua, Pedro y Juan, advertidos por las mujeres, corrieron al sepulcro y lo encontraron abierto y vacío. Entonces, se acercaron y se inclinaron para entrar en la tumba. Para entrar en el misterio hay que inclinarse, abajarse. Solamente quien se abaja comprende la glorificación de Jesús y puede seguirlo en su camino… El mundo propone imponerse a toda costa, competir, hacerse valer. Pero los cristianos, por la gracia de Cristo muerto y resucitado, son los brotes de otra humanidad, en la cual tratamos de vivir al servicio de los demás, de no ser altivos, sino disponibles y respetuosos. Esto no es debilidad, sino auténtica fuerza. Quien lleva en sí el poder de Dios, de su amor y su justicia, no necesita usar violencia, sino que habla y actúa con la fuerza de la verdad, de la belleza y del amor.