PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO
Día 4 de febrero
Sobre el Evangelio de hoy, vemos que muchas veces escuchamos decir a las personas que no saben en quién confiar: “Confíate en las manos de Dios”. Esto es bello porque allí estamos seguros: es la máxima seguridad, porque es la seguridad de nuestro Padre que nos quiere mucho. Pensemos en las manos de Jesús, cuando tocaba a los enfermos y los curaba… son las manos de Dios: Nos curan. No me imagino a Dios dándonos una bofetada. No me lo imagino. Reprendiéndonos si me lo imagino, porque lo hace. Pero nunca, nunca nos hiere. Nunca. Él nos acaricia… Confiémonos en las manos de Dios, como un niño se confía en las manos de su papá. Esas son manos seguras.