Sí, la maldad y la ignorancia de los hombres no es capaz de frenar el plan divino de salvación, la redención. El mal no puede tanto.
Otra maravilla de Dios nos la recuerda el segundo salmo que acabamos de recitar: Las “peñas” se transforman “en estanques, el pedernal en manantiales de agua”. Lo que podría ser piedra de tropiezo y de escándalo, con el triunfo de Jesús sobre la muerte se convierte en piedra angular: “Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”. No hay motivos, pues, para rendirse al despotismo del mal. Y pidamos al Señor Resucitado que manifieste su fuerza en nuestras debilidades y penurias. (Benedicto XVI, 26 de marzo de 2012)
PASATIEMOS RELIGIOSOS -SOPA DE LETRAS de los juramentos
Rosa - 28/08/2025 - 0 comments